Entradas populares

domingo, 11 de abril de 2010

Confidencias de Escritores - Escribirte.com.ar

Confidencias de Escritores - Escribirte.com.ar

37 comentarios:

  1. O! CUÁNTO CIELO
    Cuanto cielo cede
    suplicando armisticio.

    Cuántos ojos liberan cautivos
    elevando miradas.

    Cúanta grandeza escapa de mí
    inundando astros que siguen....

    Oh! cúanto cielo
    tan cerca de mí.

    ResponderEliminar
  2. OTRA PIEL
    Cúanto tiempo ha pasado?
    estoy seca
    de tanto buscar razones
    al igual que todos
    los que abren ventanas
    al igual que todos los troncos
    que me ofrecen otra piel
    para vestir la mortalidad.

    Encontré de nuevo
    ese estante vacío
    donde abrigué la custodia
    de una golondrina herida.
    -murió-
    al igual que el pueblo
    hacinado en un frasco de alcohol
    al igual que yo
    en el legendario ocaso de mi obra.

    ResponderEliminar
  3. LA LAGARTIJA
    Sobre el muro se desliza una lagartija
    Con sus ojos saltones me avisa
    que trepando y trepando
    se ha encontrado con la soledad
    colgada de un hilo.

    ResponderEliminar
  4. MI MADRE COSE Y CANTA
    Mi madre cose y canta
    puede adivinar
    lo que hace el gato en la cocina
    mientras enhebra la aguja
    a la vez
    cuatro hombres caminan ,beben y venden.

    No podría ser otra cosa
    que la madera resistente
    a los endebles crujidos.

    Mi madre cose y canta
    no hay riesgo que pueda opacar
    mi camino hacia ella
    ni retazo
    que no pueda encubrir
    una acción pecaminosa.

    Mi madre cose y canta
    sólo el silencio
    lucha con el polvo.

    ResponderEliminar
  5. HERBÍVORO

    1997
    FONDO EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA LIBERTADOR.CARACAS

    DUÉRMETE VIDA
    PARA QUE SÓLO SEA VÁLIDO
    EL PAISAJE Y LA HERRADURA DEL CABALLO.

    ResponderEliminar
  6. SÚPLICA
    Si pudiera florecer en el campo
    sería yo
    sin dobleces.

    Si alguien se ocupara de mi ánimo
    yo cantaría fuertemente
    desde las galerías.

    Si una semilla viva
    rompiera mi corazón
    yo almacenería todo
    todo
    en una sola canción.

    ResponderEliminar
  7. ABRIL
    Revienta el sonido
    de la chicharra.
    Es la hora de perforar
    todos los callejones.

    De ellos
    saldrán airosas
    las estrias de mi cuerpo.

    Serán filos cortantes
    entre telas y enjambres
    los estigmas de este albedrío.

    ResponderEliminar
  8. LA CAYENA
    Es curioso
    frotar la cayena.
    Vierte sangre
    cancelando prestigios
    más allá de su polen.

    La morada de estas manos
    es el invierno de su capullo.

    Caen viscosas
    las fibras de este encuentro.

    ResponderEliminar
  9. INVIERNO
    El invierno es constante
    Las soledades figuran
    un deseo de ser río.

    Un olor a historia y murmullos
    exala de los pétalos sacrificados.

    Entre los árboles
    me uniré a una abeja ofuscada
    a unos ojos posados
    que husmean el olor del pan.

    Me uniré a Silvestre
    entero como lod callos de sus pies
    que navegan en los caños.

    El invierno arrecia
    todo reposa en la ligera neblina
    sólo el fogón extiende el humo:
    aroma que germina
    al otro lado del bosque.

    ResponderEliminar
  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  11. LOS ARAGUATOS
    Para cantarle al ocaso
    un rugido se extiende sobre los árboles.

    Siento ese canto
    y se me ocurre conquistar mis raíces.

    Todos claman y oscilan
    en el verdor del bosque
    no en vano los miro
    hay algo de ellos
    en la tarde encendida.

    Seré yo esa voz ensangrentada?
    serán ellos el trueno que sucumbe?
    hay algo de mí
    en su postura de abrazo.

    ResponderEliminar
  12. AL PASO ME SALUDA EL MAIZAL
    Grandioso es el mundo
    en sus momentos de hazañas
    como si yo
    preguntara por un árbol
    o
    una bandera oculta.

    Inmenso es el momento
    de la victoria
    como si yo
    izara una elegía al viento.

    Al paso
    me saluda el maizal.
    Había llegado
    a reinar entre ellos
    una libélula que no era yo.

    ResponderEliminar
  13. EL TINAJERO

    Sobre la tierra
    en un rincón de la casa
    respira el musgo.

    Lágrimas de adentro
    posesionan las manos
    de los enterradores.

    El cirio que no apaga su luz
    es testigo permanente
    de los influjos que yo adoro.

    Y mis manos...
    como los caracoles
    esbeltos en la distancia.

    El tinajero
    coronado por el tiempo
    y la vasija de amor
    de donde han bebido los ancestros
    de donde la cascada es un rito.

    Alma fiel
    del musgo ennegrecido
    guardián de los suspiros
    que la noche abriga.

    ResponderEliminar
  14. CAEN LAS HOJAS

    Caen las hojas
    ellas también tienen fin
    profusas ,hacen de la tierra
    una planicie de ausencia.

    Caen las hojas
    ellas, también volverán hacia nosotros:
    habitarán en nuestra casa
    con las voces del hombre
    y el silencio que abre mis brazos
    para envolver tu cuerpo.

    Habitarán en nuestra casa
    rendidas de agua y sol
    con sólo la brisa
    que posa mis manos sobre tu rostro.

    Habitarán en nuestra casa
    con olores nuevos
    para hacer de nosotros
    una manera solitaria
    de desatar lo incierto.

    ResponderEliminar
  15. EL BUHO
    El buho
    me aporta los sueños
    en el vértice de la noche.

    Lo he notado
    sobre los cúmulos de la providencia.

    Cada noche vuelve
    y en esos trechos de ausencia
    fecundo mis horas.

    ¡Si me pidiera ventilar el alma!
    tomaría de él
    la impavidez
    y el retorno.

    ResponderEliminar
  16. OH! BOSQUE
    OH! bosque
    ramifica en mí
    toda tu presencia
    para recibir la plegaria
    de una mañana bañada de luz.

    Salúdame en el río
    cuando las aguas
    desplacen el madero
    que hoy es regazo en mí.

    Guarda la eterna inclinación
    que cubre mis pasos
    hacia el color matutino de una flor.

    Oh! bosque
    camina conmigo
    y no me abandones
    cuando yo sea abono de tu vida.

    Recoge mi espíritu
    para ser canción,luz
    y arrullo de todas las aves.

    ResponderEliminar
  17. EL TOPOCHO

    El topocho
    evoca esfinges en mi alma.

    Igual se empeña
    en quedar inédito
    mas los copos
    ramifican una vida.

    Igual muere el verdor
    y se adormece el vástago.

    Un nuevo pimpollo
    evoca un huésped en mis manos
    que es todo árido
    con don de llamas.

    ResponderEliminar
  18. EL ARENERO
    Tú ,transitas lo vestigios
    del rio
    cuando allá en la hondura
    permites a la luna
    desahogar su alma llena.

    Ees tú
    y son todos los brotes
    que engendran un sueño
    cuando allá en la orilla
    alientas los cúmulos
    de la labranza.

    Eres tú
    y son todas las manos
    en un gesto de reverencia
    cuando allá en la orilla
    derribas la soledad del río.

    Cada orilla
    desbasta lo inmenso
    cada canoa reposa en hermandad.

    ResponderEliminar
  19. LA LUNA
    La luna obedece a su crecimiento
    ters,brillante
    ha jugado a morir.

    Las sílabas en concierto
    han consumado en rodeos de amores
    el agua de los pozos.

    La pálida luz
    enciende la arena
    y en el médano
    te has vuelto hacia mí.

    Tú y yo
    bajo un cielo de escamas
    Tú y yo
    demasiado mundo
    para un sólo camino.

    ResponderEliminar
  20. LA MARIPOSA

    La mariposa
    ha encontrado posada.

    Dejará sus larvas
    en los presagios
    que anuncian su visita.

    Se ha instalado
    para contemplar el polen
    que la mantiene rígida como la muerte.

    Se ha extraviado
    para recoger
    los sucesos del hombre
    y dejar en mí
    el revés de sus alas negras.

    ResponderEliminar
  21. POEMARIO: EL SILENCIO DE LAS PIEDRAS PREMIO DEL CERTAMEN MAYOR DE LAS ARTES Y LETRAS 2006 CARACAS VENEZUELA,,,,,A CONTINUACIÓN-,,,,,,

    ResponderEliminar
  22. EL TISURE
    Juan Félix y Epifanía
    han contado una piedra más.

    Tesón en la faena.

    Piedra de tantos pasos
    entre las grietas.

    Ellos me dirían.
    hunde tu cuerpo en este templo
    y procura promesas en el telar.

    Cultiva el tallo
    que retoza en el páramo
    y anhela entre corolas
    el corazón del artesano.

    ResponderEliminar
  23. OJOS QUE MIRAN LA MONTAÑA

    De espaldas
    a un cometa infiel
    he llegado venturosa
    a unir un fósil desmonorado.

    Es mi afición
    permanecer en la escalinata
    con la piedra en la memoria.

    Asomo un tiempo
    lejos de la ladera
    a favor del cincel
    célebre en la cumbre.

    Los murmullos rehúsan
    este destino recto
    abandonado en el edén.

    El sol,puntea los cardos ofrecidos
    y el macizo es un guerrero
    en la absoluta eternidad.

    ResponderEliminar
  24. HABÍTAT

    Este silencio extendido
    arrebata el deseo
    posado en la noche
    tal fue su curso
    que pudo flotar
    al margen del congregado.

    La melodía es un caída
    la lejanía
    da por hecho el vacío.

    No te escondas de mí
    bajo las campanadas
    estoy atenta
    a tu fúlgida mirada.

    No te desprendas
    de tu vistosidad
    me acuno en ella
    cuando me toma el viento.

    Ejecuta el adagio
    como si el engranaje
    precisara el rezo
    que anuncia tu estadía.

    Cada noche
    mi corazón colinda
    con los pájaros
    que habitan en mí.

    ResponderEliminar
  25. VIDA
    Reconcilio mi voz
    para lidiar con las cosas perfectas.

    Lo ilusorio me conoce
    es infértil
    mi verbo empecinado
    de ahí mis prodigios:

    Recurrente con el ánimo
    a la hora de buscarme
    en los dias que mueren.

    Suficiente con la espera
    que agranda las estrellas
    a la hora de librar
    un tropel infructuoso.

    Ciertamente apasionada
    a la hora del afán
    que percibo con temblor
    entre el misterio y la palabra.

    ResponderEliminar
  26. NUTRIENTE

    El fulgor se expande en la piedra
    me adentro hacia ella.

    Había parecido un gozo
    desertar de la luz
    todo parece igual
    pero el desafío me impone una medida.

    Por razones de orden
    la primavera me hizo su límite
    tuve un fino mar como latido.

    En cuanto al quehacer
    se hizo surtudor
    de semillas
    en los repligues del vacío.

    ResponderEliminar
  27. MEDIODÍA

    Una nítida voz
    sostiene el halo
    en conexión con la rutina.

    Un brillo intenso
    está de mi lado.

    No es suficiente el amor
    cuando el sabor baña las letanías.
    Incursiono un poco
    en este paréntesis
    -escena propicia que recoge
    el agobio de mi alma-

    Nada es inoportuno
    es el asilo
    que finalmente se aventura
    en un rayo de luz.

    ResponderEliminar
  28. SON LAS SEIS DE LA TARDE

    Me cercará la noche
    sostenida en mis poros.
    Extraño los atardeceres cromados
    por la rendija del postigo.

    Una y otra vez
    soy silueta en tránsito
    desmedida por los acertijos de la luz.

    Mi rostro
    está en los muros
    en cada objeto alucinado.

    Todo el frise
    ha tomado mi piel
    y ha comenzado la penumbra
    a desear la rajadura.

    Esta noche
    Otra noche...
    no hay crepúsculo
    que no cautive mis huellas
    No hay crepúsculo
    que no apoye mi corazón
    en el cerrojo de la puerta.

    ResponderEliminar
  29. LLUEVE AÑOS

    Un aluvión embrionario
    satisface el curso del afluente.
    Un encanto cargado de esperma
    fluye en la vertiente.

    Celebra la vida
    este pasaje indómito.
    Me ajusto al peregrinaje
    para gestar el cultivo de la espora.

    Llueve años
    este amar sigiloso
    entregado a las aguas
    y a la versión del invierno.

    ResponderEliminar
  30. SILENCIO

    Algunas veces escucho
    el sonido del agua entre las piedras
    es pesadoy discurre
    como una historia.

    Rebosa en mis hombros
    un sordo llamado
    que me auyenta de las fuentes.

    En los predios
    acecho las ruinas
    y me pregunto:
    es mi alma taciturna?

    Con sorpresa
    la historia
    el agua
    y la piedra
    responden en mí.

    ResponderEliminar
  31. EL TEJADO
    Se esconden los sonidos
    el vértigo es un festejo de travesías.
    Las nubes reinciden
    con la palidez de la miseria.

    Todo está guardado.

    Ella,quizás evoca el pasto crecido.
    El, no comprende que los campos
    esperan otra tierra.

    ResponderEliminar
  32. VER EL MAR

    Oh!mar
    si mi temor crece
    has que encuentre mi custodia.

    Si tu don fue prometido
    para hacerte peregrino
    has de mí aquel infinito cielo
    que propagas en tu lecho.

    Tú, que creces con las lágrimas
    has de mis ruegos
    un exceso de fábulas.

    Oh! mar,lo he consumido todo.

    ResponderEliminar
  33. LLUEVE

    Garantizo un signo de vida
    se hace fruto la tristeza
    y las huellas ya no están.

    Se hizo día fosforescente.

    Es tan real la corteza
    ahora desmoronada
    ya no hay sed anclada
    en los barrancos.

    En la morada de lo estéril
    el desosiego es una tregua.

    ResponderEliminar
  34. LAS RUINAS
    Cae la noche
    han vuelto mis versos olvidados.
    La casa es mi existencia
    me dio vida
    la contienda
    de hacer o no hacer
    en otro tiempo
    la densa nube que ahora olvido.

    Desecho está el río
    mas el mismo son
    da frescor a la piedra.

    Triste y desolado
    el orden tras el muro.

    ResponderEliminar
  35. DE LAS FISURAS

    De las fisuras hay acepciones:
    alargo la mirada
    puede ser eterna o no durar.

    La vida me ofrece hospedaje
    me reconozco en la desventura de la muerte
    asimismo en el latido de la sexualidad.

    La brizna salva mi corazón encerrado
    no habrá lugar
    para definir
    el reverso del amor.

    ResponderEliminar
  36. UN RELATO DE MI MADRE

    Los manjares y los cantos
    son instrumentos del éxtasis femenino.

    Cae la lluvia incesante
    sólo un recuerdo domesticado vibra conmigo.

    Es un rostro que se inclina
    y tuvo en mi cuerpo
    un arrogante eco.

    A la mañana siguiente
    me esperaban los surcos de la siembra
    serenos brotes de la guerra
    huérfanos de labranza
    bañados por los coágulos
    de mi menstruación
    y mis pasos adoloridos.

    Camino a casa
    hubiese preferido adiinar
    el rodeo entre sus ojos y los míos
    pero sería en los años venideros
    cuando la estóica partida
    hizo de mí
    un largo viaje.

    El abismo era un indicio
    de las conveniencias dirigidas
    a emigrar a una cálida tierra
    que no será más
    que mi hombre y la llanura
    custodiada por la memoria de los caminos.

    "Isla Elba" casona de Juan Salerno
    deseaba por poco
    morir en ese río
    pero al hacer razonable
    la usurpación de toda libertad
    me consagré para la pasión.

    La vaquera y las faenas del llano
    sumergen en un instante
    pero el monte Pollino me llama.

    Los baúles y el barco
    volvían a recobrar la nostalgia
    y el regreso sería cedido
    a las tonadas mañaneras
    y a los aguaceros de
    aquellas primavers efímeras.

    Mi vida es un pájaro
    que todavía completa el diálogo
    hasta tal punto de pertenecerme
    en la necesidad que le da reino a la fantasía.

    El ocaso
    me advierte un poco más
    que la muerte juraría
    hacerme visible junto a él
    entre una despedida y un adiós.

    ResponderEliminar
  37. POEMAS DE LA CERTEZA DE LO INMÓVIL

    ResponderEliminar